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Si hay que elegir una serie Marvel que haya dado la sorpresa (positiva), esa es Nextwave. Un siempre hiperactivo Warren Ellis y el “nuevo” Stuart Immonen se han unido para hacer buena la tradición que dice que cuando una de las dos grandes le da a gente con talento unos personajes que no le importan mucho para que hagan lo que quieran, el resultado promete.
Lo que vais a ver en este, el primer post de fin de semana en C&P es una presentación de una serie que llega a su duodécimo y último número en EE.UU durante este mes de febrero para, cual ave fénix, renacer en España con el tomo recopilatorio que reúne los seis primeros números en marzo. A lo largo de este mes y de modo semanal iré ofreciendo artículos y contenido diverso para despedir, en un caso y dar a conocer, en el otro a una serie refrescante, divertida y que, en mi opinión, realmente vale la pena. Empezamos.

EL ARGUMENTO

La base argumental de Nextwave es bastante sencilla. Nextwave es un grupo de élite dentro de H.A.T.E. (Highest Anti Terrorist Effort), una organización gubernamental dedicada a combatir el terrorismo dirigida por el histriónico Dirk Anger. ¿Organización?¿Siglas?¿Anger=Ira (¿de qué era esto sinónimo?). Empezamos bien. La primera en la frente. Por si no ha quedado claro, en Nextwave la parodia deambula como Pedro por su casa. El problema llega cuando los componentes de Nextwave averiguan que la máxima fuente de financiación de H.A.T.E. es la corporación Beyond, una tapadera del grupo terrorista S.I.L.E.N.T. interesada en el uso y prueba de “armas de destrucción masiva exóticas” en territorio norteamericano. Nextwave se conjuran para impedir que estas “armas de destrucción masiva exóticas” arrasen todo a su paso.

DRAMATIS PERSONAE

Nextwave lo componen…

Monica Rambeau, también conocida como Capitana Marvel, antiguo miembro de los Vengadores.

Tabitha Smith, más conocida como Boom Boom. Uno de los múltiples personajes juveniles del universo mutante sin “oficio ni beneficio” que, al menos de momento, ha encontrado hogar.

Aaron Stack, robot humanoide más conocido como El Hombre Máquina o X-51. Ha abrazado totalmente su lado más “Bender”. Acostumbraos ya a la expresión “fleshy one” (que supongo se traducirá como “carnoso”).

El Capitán. Nativo de Brooklyn dotado de asombrosos poderes gracias a una pareja de alienígenas confundidos.

Elsa Bloodstone. Británica hija del mítico luchador de lo paranormal Ulysses Bloodstone y heredera de todos sus poderes y habilidades.

Dirk Anger: obsesivo y neurótico líder de H.A.T.E. que se propone vengar por todos los medios de los traidores de Nextwave. Probablemente el villano más salvajemente divertido que ha parido el Universo Marvel en muchos años.

Y no nos olvidemos de dos importantes localizaciones:

Aeromarine: cuartel general volante de H.A.T.E.

Shockwave Rider:Nave de tecnología punta robada por Nextwave, su base de operaciones móvil.

PECULIARIDADES:

Warren Ellis dice: “Cogí Authority y le quité todos los argumentos, la lógica, los personajes y la cordura”, para añadir además que (la serie) “es una absoluta destilación del género de superhéroes. No hay líneas argumentales, personajes, emociones, nada de nada. Es gente posando en la calle sin ninguna buena razón. Es gente a la que le patean el culo y que luego explota. Es puro comic-book, y me pelearé con cualquiera que diga otra cosa. Y después, explotarán”.

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Una manera totalmente precisa de definir lo que hace el guionista con la serie. Ellis, que hasta el momento había mantenido un perfil bastante estándar dentro de Marvel, se suelta la melena y produce este pequeño experimento para Marvel del mismo modo que Fell lo es para Image. Y ello beneficia a una serie llena de gags genuinamente divertidos, personajes alocados y situaciones ridículas regadas de diálogos desternillantes. El conjunto es una pequeña bomba de relojería pop trufada de referencias frikis y cultura basura (¡pero si hasta tiene sintonía y todo!), marketing atrapante (se editó un número en blanco y negro para que los lectores lo coloreasen, y en otro hay una secuencia de seis splashes a doble página que, socarronamente, se disfruta plenamente comprando seis copias del tebeo) y mensajes hilarantes desde el principio (con el fresquísimo F.A.Q. que abre cada número) hasta el final (con rótulos de presentación, por ejemplo “Nextwave. Un tebeo sobre cinco superhéroes piratas que pellizcan el pezón del complejo militar-industrial. Continuará”). Sumido en una acción premeditadamente constante e irracional (el equivalente musical más próximo sería un disco de los Ramones) Warren Ellis se pasea por la línea que divide el homenaje de la ridiculización del género superheroico poniendo los pies a uno u otro lado según le convenga. Ah, y aprovecha para meterse –profusamente- con el “amigo” Mark Millar.

Y, pese a tratarse de autores con personalidades diametralmente distintas, Stuart Immonen (acompañado de su entintador-escudero Wade von Grawbadger) se convierte en un cómplice de lo más propicio para esta gamberrada. Immonen, dibujante sólido, cumplidor y poco dado a estridencias, ha protagonizado una paulatina mutación en su dibujo (de trazo redondeado y agradecido, muy de la escuela de Hughes, Sprouse y otros antiguos dibujantes de la Legión de Superhéroes), enfocándolo hacia un trazo más sintético y personal al que dio rienda suelta a su paso por Ultimate X-Men y que explota definitivamente en Nextwave. Más comedido en un principio, y ya completamente desatado en la recta final de la serie, en la que nos mostrará su versatilidad al travestirse en el número 10 por momentos en Paul Pope, Daniel Clones, Mike Mignola o John Paul Leon “porque el lo vale” (en sus propias palabras, quería homenajear a alguno de sus autores preferidos y ver que pinta tiene la serie con “otros dibujantes”, ya que es improbable que ésta sea nunca dibujada por nadie que no sea el propio Immonen) o marcarse medio número a base de premeditadísimos splashes de doble página en el 11. Todo eso sin mencionar que plasmar con tanta gracia y convencimiento el psicotrónico universo de amenazas y villanos que plantea Ellis en sus guiones ya es de medalla.

ESTE TEBEO SE AUTODESTRUIRÁ EN DOCE NÚMEROS

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Como es normal, surge la preguta: “¿Si la serie es tan buena, por qué cierra?”. La principal, tristemente, es por motivos de viabilidad. Al parecer, Nextwave vende lo suficiente para tener a Marvel contenta y mantener a Warren Ellis como guionista, pero no para mantener a Stuart Immonen como dibujante (cosa que, supongo, le habrá dado un toquecito al ego del británico, que siempre ha sido más “artista” que el canadiense). Por una parte, el guionista, que había pensado mantenerse un año escribiendo la serie para pasar el testigo después a otro autor (algo que suele hacer en trabajos por encargo, es decir, personajes que no son de su propiedad), pensó en seguir, pero no acabó de convencerle el que se sustituyera a Stuart Immonen por otro dibujante. El resultado es que, en su número 12, Nextwave cesa de existir como serie regular pero, se asegura, seguirá en forma de miniseries. A ver si es verdad.

LA COSA NO ACABA AQUÍ…

La semana que viene, sigue el mes Nextwave en C&P con más cosillas sobre Nextwave, los personajes, y los padres de la criatura.

Mientras tanto, os dejo unos cuantos enlaces que espero os resulten de interés:

Nextwave en la Wikipedia

Fondos de escritorio de Nextwave

El primer número de Nextwave por la cara

La banda sonora de Nexwave, en MP3

La letra de la canción